Lunes 23 Septiembre 2019

Mi Camita - Libro Infantil Recomendado del Mes

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Libros Ilustrados Para Niños - Literatura Infantil Ilustrada

La humanidad tiene un sustrato de tradición oral y, de hecho, todo lo que somos se sustenta sobre la tradición oral. Los cuentos existen desde el comienzo del hombre. Las primeras civilizaciones, incluso previamente a la existencia de la escritura, ya se transmitían relatos oralmente.

Los primeros cuentos infantiles escritos de los que se tiene noticia datan de las civilizaciones Asiria y de Babilonia, hace aproximadamente 4000 años.

En la época griega y romana hubo grandes fabulistas que, sin escribir cuentos específicamente orientados a los niños, muchas de sus historias sí que eran adecuadas para los niños, pues eran historias cortas, con moraleja, y en muchas ocasiones sus protagonistas eran animales humanizados, que se comportaban como seres humanos.

La literatura infantil sufrió una eclosión en la segunda mitad del siglo XVII a partir de la aparición de dos autores franceses, el fabulista La Fontaine y el cuentista Perrault. A comienzos del siglo XIX, algo más de un siglo después de los dos famosos autores franceses, y casi simultáneamente, Hans Christian Andersen desde Dinamarca y los Hermanos Grimm desde Alemania, escribirían algunos de los cuentos infantiles más populares de todos los tiempos.


¿Por qué los cuentos infantiles son importantes para el desarrollo de los niños?

  • Los cuentos infantiles consiguen que los niños sean más autosuficientes y proactivos. La mente de un niño se enfrenta a su propio ritmo a un  relato que está adaptado a su lenguaje. Lo analiza y lo disfruta a su manera.
  • Estimulan su  imaginación. Los niños imaginan la historia y la hacen suya. De esta manera se potencia la imaginación, la fantasía.
  • Crean amor por los libros y por lo tanto, futuros lectores.
  • Además, la lectura también estimula la escritura en los niños.
  • Por sus muchas ventajas, está comprobado que los cuentos infantiles mejoran la autoestima de los niños.

 

Aprender a escuchar con atención.

  • Cuando contamos un cuento, y si este cuento tiene valor, interés, consigue que el niño intente no perderse ni una coma de la narración. Esta situación potencia enormemente en los niños la escucha activa y la concentración.